Dialecto

Del latín “dialectus” – “conversación” y éste del griego διαλεκτός “dialectós” proveniente del verbo διαλέγεσθαι “dialégesthai” – “conversar”, compuesto por la preposición διά- “diá” – “entre, a través” y el verbo λέγειν “légein” – “hablar” (véase el artículo “leer”). Emparentado también con la palabra διάλογος “diálogos” – “dialogo”, también con el prefijo “diá” para dar la noción de “conversación entre/a través de dos o más personas” y diferenciarlo así de normal “lógos” que significaba “discurso”.

En la filosofía apareció a través de Platón el término “dialéctica” – (ἡ διαλεκτική) para definir su método utilizado en la indagación por la verdad o escencia de las cosas. El nombre también proviene de la palabra “dialégesthai” ya que el método consistiría en una especie de conversación filosófica – él prefería sin duda la transmisión oral de la filosofía, de ahí que sus únicos escritos filosóficos importantes eran diálogos. Lo más importante lo reservaba para sus clases en la academia.

Hoy en día el término “dialecto” se refiere a una lengua identificable en una región que pertenece a una familia determinada. En definitiva todas las lenguas son dialectos ya que provienen de alguna otra lengua y al ser habladas o “vivas” dan sentido a su proveniencia etimologica que significa “conversación”. Así por ejemplo el “castellano”, el “catalán”, el “francés”, “italiano”, etc, son “dialectos” del latín. Como también podría decirse que el “holandés”, el “alemán”, el “alemán bajo” y el “inglés” son dialectos del germano occidental. Sin embargo la palabra “dialecto” por motivos políticos es dotada de un tinte negativo así que por ejemplo en Catalunya es muy difícil hablar del dialecto catalán: prefieren que lo llamen “lengua catalana”, cuando en realidad se está hablando de lo mismo. También está relacionada con la creencia errónea, que cuando, por ejemplo, al catalán se lo llama “dialecto”, se está diciendo que es un “dialecto del castellano”, siendo que en realidad el castellano no tiene “dialectos”, sino que “regionalismos”. Normalmente se hablan erroneamente de los “dialectos latinoamericanos” del castellano, pero más allá de variaciones fonéticas,  éstos regionalismos no presentan muchas variaciones gramaticales importantes.

Idioma

Del latín tardío “idioma” y ésta del griego ἴδιομα “ídioma” que significaba “peculiaridad, fraseología peculiar” proveniente del adjetivo ἴδιος “ídios”-”propio, privado” y el verbo ἰδιόομαι “idióomai”-”apropiarse de algo”. También relacionado con la palabra ἰδιώτες “idiótes”-”[persona] particular” como opuesto al “πόλιτες”-los “ciudadanos” o personas que se preocupaban por los asuntos de la ciudad (véase “política”). Luego derivaría a través del latín a nuestra noción moderna de “idiota”.

De raíz indoeuropea *swe- emparentado con los pronombres de tercera persona singular como en latín “suus”-”suyo” (arcáico “souos”) y el alemán moderno “sein”. Relacionado también con el verbo latino “suesco”-”acostumbrarse” de donde vendría la palabra “consuetudo” y luego aquella castellana “costumbre”. En otras lenguas se puede ver: gótico “swes”-”propio de uno”, sánscrito “svadha”-”costumbre”, y griego ἔθος “éthos”-”costumbre”.

Él término idioma pasaría de significar “peculiaridad en frasología” a la lengua propia de un pueblo, como distinctivo de su identidad.

Palabras en castellano relacionadas: ética, suyo, idiota, idiosincracia, costumbre.

Política

Del latín “politicus” y ésta del griego “πολιτικός” (“politikós”), que significa “de los ciudadanos” o “del Estado”, siendo el adjetivo de “πόλις” (“pólis”) que significa “ciudad” pero también “Estado” ya que la ciudad en la Grecia clásica era la única unidad estatal existente (hasta la época de los macedonios, quienes lograron unir grecia bajo un reino). (Nótese también “πόλιτες” (“pólites”) o “ciudadanos”) Proviene de la raiz eundoeuropea *p(o)lH- “lugar cerrado”como en sánscrito “pur, puram” (“ciudad”) o lituano “pilis”-”fuerte”. Similar a la palabra *gharto que significa “encerrar”, que en las lenguas germanas y nuestras derivaría a “jardín” pero que en las eslavas por ejemplo terminaría como “ciudad” en “grad” o “gorod”.

El equivalente latino a sería en realidad “civitas” como “pólis” (de donde viene la palabra “ciudad”) y “civilis” como “politikós” (de donde proviene nuestro adjetivo “civil”. Como fue mencionado anteriormente, la ciudad era la unidad estatal en Grecia, que era una de caracter democrático, un fenómeno que surgió ahí por primera vez en la historia, al menos en aquella europea. De este modo, todos los asuntos del Estado eran asuntos de todos los ciudadanos, es decir, de los habitantes de la ciudad con poder civil. Así los griegos empezaron a llamar a estos temas “politikoí”, en oposición a aquellos personales e intereses privados de los ciudadanos llamados “ἰδιωτικός” (“idiotikós”) o “privados”. Más adelante los hombres que no se preocupasen de los temas concernientes a la “pólis” se llamarían “ἰδιώτες” (“idiotes”), que significaba “ciudadanos privados” pero luego “incultos” o “no conociente de las artes”, derivando siglos más tarde a nuestra palabra actual “idiota”.

Hoy en día el término “político” se encuentra bastante desvirtuado, haciendo creer a la gente que la “política” es una profesión o carrera. Sin embargo, volviendo a las raíces de la palabra se ve que esto no es así y que muchos, de los que se denominan hoy en día “políticos” sólo son “idiotes”, ya que no responden a lo que le concierne al Estado o ciudad, sino que a sus intereses propios. Peculiar es el caso de Argentina, por ejemplo, donde luego de la severa crisis de 2001 la gente empezóa gritar “que se vayan todos (los políticos)!”. Sin embargo, esta orden no tenía ningún destinatario concreto, ya que según el significado griego de la palabra, en Argentina no se encontraba ningún político en el Estado, sino gente que se ocupaba de lucrar y hacer sus ganancias. La solución a la crisis política mundial está en que la gente empiece a pensar más “políticamente” que solo en sus asuntos privados.

Gen

Del alemán “Gen”, término científico puesto por Wilhelm Ludvig Johannsen en 1905 y éste proviniendo de la palabra griega γένος gen. γένους (“génos, génous”) que significa “raza, generación” emparentado con el verbo γίγνομαι (“gignomai” aorista: ἐγενόμην “egenómen” que significa “devenir, suceder”) de raiz indoeuropea *gen- *gon- *gn- (“producir”, “engendrar”, “nacer”). En latín se encuentra “gignere” (perf. “genui”, “engendrar”), “gnasci” (versión arcaica de “nasci”, “nacer”) y “genus” (“raza”). En las lenguas germánicas se encuentra *kunjan, como en anglosajón “cyn”, godo “kuni” (“familia, raza”) de donde provienen también las palabras en inglés “child” y alemán “Kind” (“hijo”) o en inglés “kin” (“parientes”) o en alemán “König” o inglés “King” (“rey” de “*kuninggaz” que significaría “de (buena/noble) familia”). Otros parentescos  se encuentran en sánscrito “janati” (“engendrar”) o irlandés antiguo “ro-genar” (“he nacido”).

Iglesia

Del latín “ecclesia” y ésta del griego “ἐκκλησία” (“ekklesía”) que significaba originariamente en la antigua grecia “asamblea” y luego pasó a significar “congregación de cristianos”. Ésta palabra contiene el prefijo “ἐκ-” (“fuera”, como en latín “ex-”) y la raiz “κλή-”, como en “κλήσις” (“klêsis”, “llamada”) que proviene del verbo “καλέω” (“kaléo”) que significa “llamar”. Compárese con el latín “clamare” (también tiene la partícula “cla-”) o “clamor”; del verbo “clamare” viene nuestra palabra “llamar”, como en italiano “chiamare”.

Es entonces que la palabra “ἐκκλησία” significaría originariamente “llamada afuera” con el motivo de reunir a la gente de una comunidad. En las demás lenguas romances pueden encontrarse las derivaciones de ésta como en italiano “chiesa” y francés “église”.

Palabra

Del latín “parabola” (la “r” y “l” se invierten, pero en otras lenguas romances permanecen, como el italiano “parola”) y ésta del griego παραβολή (parabolê) que proviene del prefijo πάρα- (“pára-” “al lado”) y βολή (bolê) que sustantivo formado del verbo βάλλω (ballo) que significa “lanzar”. Todo junto adquiere el significado, en sentido figurado, de “comparar” (lanzar o poner al lado de algo para compararlo). Ésto se puede ver en el inglés por ejemplo con “parable”. En el latín vulgar adquirió en cambio el significado que usamos hoy en día, como podemos ver en italiano y francés con los verbos parlare y parler. La palabra y su significado original sin embargo volvió a través de una reimportación del término en las ciencias humanas y literatura (parabola como figura estilística).

Etimología

Viene del griego ἔτυμος (étymos) que significa “verdadero, real” y de λόγος (lógos) que proviene del verbo λέγω (légo) o “hablar” pero tiene muchas acepciones como en este caso “ciencia”. La etimología sería entonces la ciencia o la enseñanza de lo verdadero. Como se pensaba en la antigüedad que el motivo de denominación algo decía de la esencia de lo definido, se llegaba a la conclusión que la palabra originaria o básica (de la cual otra derivaba) contenía el verdadero núcleo del significado. O sea, que a través de la etimología de las palabras se llegaba a descubrir algo de la esencia o realidad de las cosas, de lo verdadero.