España

A nuestra lengua llegó del nombre en latín “hispania” pero éste no es un nombre originariamente latino sino que hay varias acepciones.

Una es que provenga del vocablo vascuence “ezpaña” que significa labio. El nombre podría se aplicaría a la península ibérica por la posición geográfica que lleva ella en Europa. Esta etimología sin embargo no explica por qué en latín la “e” inicial se convierte ina “i” ni por qué lleva también una “h”. Tampoco tiene en cuenta el hecho que los conocimientos geográficos de los vascos en aquel entonces no eran suficientes para que ellos sepan que la península ibérica era una de las regiones más occidentales de Europa.

La otra etimología proviene de una asociación que da un francés llamado Víctor Bérard entre la Isla Perejil (en frente a la costa marroquí) y la Isla Calipso de la Odisea. Según él, la isla Perejil sería aquella isla donde Ulises fue encantado por Calipso. El nombre de esta hechicera proviene del griego καλύπτειν (kalýptein) que significa “esconder”. De ahí que se podría llamar a la Isla Perejil “Isla Escondite”. Como los fenicios y cartagineses eran los marineros que más frecuentaban esa zona Bérard buscó el nombre que podría haber venido de sus respectivas lenguas llegando a “I-spania”. Puede ser que los griegos hayan tomado el nombre de los fenicios traduciéndolo a su lengua al incorporarlo en la Odisea. Con el paso de los tiempos el nombre que tenía la isla lo fue adquiriendo por extensión el territorio de la península ibérica, como ocurre con muchas denominaciones geográficas (si vemos la de Europa y Asia por ejemplo). El problema de esta etimología es que no se puede saber si la Isla Perejil realmente era la Isla Calipso. El análisis de Bérard es sino bastante convincente.

Otra etimología de un francés llamado Samuel Bochart afirma que el nombre España, igualmente que Bérard, proviene del cartaginés. Sin embargo la asociación la hace con un texto de Cátulo que llama España la “cuniculosa” de “cuniculus” (conejo). Viendo la forma de la palabra conejo en cartaginés y comparándola con el hebreo (que es una lengua hermana a ésta) dedujo que el nombre original podría haber sido I-shphanim o “(tierra) de los conejos” respondiendo afirmativamente a lo que decía Cátulo. Puede ser que cuando llegaron los cartagineses la península Ibérica se encontraron con una gran población de éste animal.

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