Latino

De “latinus” y éste de la zona que originariamente comprendía las llanuras en la costa tirrénica al sur de Roma y que hoy se extiende a toda la región política dividida en cinco comunidades administrativas, una de ellas llamada Latina, en referencia a una ciudad con quel nombre.

La palabra puede provenir del indoeuropeo *stela- o *stl-tós que significa “extender, exparcir”, como puede verse en la palabra “latus” (ancho, amplio) del verbo “latere”, así entonces interpretando el nombre “Latium” como “zona llana” en comparación con las tierras adyacentes montañosas. Los habitantes itálicos de esta zona tomarían entonces el nombre de su tierra, que después pasaría a los romanos para llamar su lengua y su cultura (latín, cultura latina).

Las lenguas latinas (español, italiano, francés, etc.) sin embargo suelen llamarse lenguas romances, en referencia a la ciudad de Roma. El término “latino” o “latinidad” volvió no obstante a adquiri más importancia en los últimos dos siglos para definir los países de cultura latina como España, Francia e Italia en contraposición con los países de cultura anglosajona (más que nada Inglaterra pero se suele también contar a los países bajos y Alemania aunque sean germánicos); del mismo modo se diferenciarían las colonias u excolonias latinas de aquellas anglosajonas (los Estados Unidos, Argentina, Paraguay, México, etc.). Originariamente tendría un fundamento religioso, ya que los primeros países respectivamente pertenecen a la confesión católica romana respondiendo a la sede del Vaticano, mientras que los segundos optaron por romper lazos con ella fundando los diversos protestantismos (luterano, anglicano, etc.). Ésto según Max Weber llevaría a diferencias culturales y sociales en estos países quien definió explícitamente la “cultura protestante” pero que tristemente sería tergiversado para darle un tono racista y discriminatorio que seguiría hasta hoy en día, llamando a los anglosajones de superiores y a los latinos de inferiores.

En Estados Unidos se importaría el término a mediados del siglo XX a través de la palabra “latinoamericano” llevado por los inmigrantes de éstos países. Ésta palabra sin embargo quedaría para definir únicamente la gente de éste origen (latinoamericano) pero no de origen español, francés o italiano, cuestión que resultaría bastante cómica, ya que un inmigrante italiano de Roma tiene más de “latino” que un mexicano. Lo más triste empero es que se usaría la palabra en tiempos recientes para aumentar las ventas en el mercado de la música y las discográficas, llamando “latino” a todo el tipo de música que provenga de países latinoamericanos sea ya salsa, merengue, tango, rock o pop. Así quedaría hoy en día el significado original yendo hacia el olvido.

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