Demonio

Del lat. “daemŏnĭum” y esta del gr. ant. δαιμόνιον (“daimónion”), variante de δαίμων (“daímôn”) que originariamente significaba “espíritu, deidad”. Se diferenciaba de la palabra θεός (“theós”) – “dios” en el sentido que ésta última se aplicaba a deidades en persona. Los δαίμονες (“daímones”, forma plural) no eran necesariamente malignos; de hecho según Hesíodo eran las almas de los muertos de la era dorada que servían como espíritus guardianes para los hombres mortales: “τοὶ μὲν δαίμονες ἁγνοὶ ἐπιχθόνιοι καλέονται ἐσθλοί, ἀλεξίκακοι, φύλακες θνητῶν ἀνθρώπων” – “aquellos son llamados puros espíritus sobre la tierra, y son buenos, protectores de todo mal y guardianes de los hombres mortales” (Hesíodo, Trabajos y días, l. 122-123). Interesante también la palabra griega εὐδαιμονία (“eudaimonía”) que significa “felicidad” o “buena fortuna” y se podría interpretar como “poseído por un buen espíritu” dado a que el prefijo εὐ tiene el significado de “bien, contento, próspero”. Recién con el cristianismo, la palabra δαίμων, como muchas otras de origen pagano, se empezó a utilizar con un significado negativo aplicándose al concepto de un epíritu maligno.

De raíz *dā- o *deh2- que significa “cortar, dividir”, está emparentada en gr. ant. con el verbo δαίομαι (“daíomai”) – “dividir, distribuir” y también con δῆμος (“démos”) – “país, tierra, pueblo”, tal vez en alusión a la división de la sociedad o de la tierra. Tal vez “daímôn” se interpretaría entonces como el “espíritu que divide los destinos y distribuye la fortuna de los mortales”.  En sansc. se encuentra la palabra “dáyate” que significa “dividir”. En las lenguas germanas se encuentran dos variantes: la primera *dī-ti da lugar a las palabras en ingl. “tide” – “marea” y en al. mod. “Zeit” – “tiempo, temporada, era”; la segunda *dī-mon da lugar a la palabra en ingl. “time” – “tiempo”.

Fuentes: Watkins p. 14, Beekes I p. 297-298, Pokorny I p. 175-176.

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Química

Del ar. ألكيمياء “al-kimiya'” – “alquimia” pero adquirida del gr. luego de las conquistas árabes de principios del s. VII EC. La palabra gr. χυμία “jimía” que puede tanto provenir del verbo χέω “jéo” – “vertir”, de raíz indoeuropea *gheu- y de donde proviene en germ. *geut-a “vertir” y en al. mod. “gießen” con el mismo significado. Derivada de ésta se tiene la palabra para “dios” en las lenguas germanas, como “god” en ingl. y “Gott” en alemán debido a que se usaba en época pagana para designar a espíritus que se invocaban “vertiendo” líquido o tierra. En lat. encontramos el verbo con mismo origen “fundo” – “fundir, vertir” y en gr. nuevamente χυμός “jimós” – “jugo”. También se especula que la palabra χυμία provenga del nombre copto para Egipto que es “kemet” o “kimi” de “kem” que significa “negro” (es decir “tierra negra”). La palabra gr. sería el adj. “egipcio” usado en el decreto de Diocleciano del s. III EC para quemar los “libros egipcios” de alquimia. La palabra “al-kimiya” fue luego reintroducida en europa a través de los árabes en la península ibérica y su respectiva ciencia siguió siendo estudiada hasta el s. XVIII EC, cuando fue desplazada por la química moderna.

Hereje

Del gr. αἱρετικός – hairetikós, adjetivo derivado del sustantivo αἵρεσις – haíresis “division, elección”, proveniente del verbo αἱρεῖσθαι- haireísthai “elegir, dividir, preferir”, originariamente para definir a personas pertenecientes a otras escuelas de pensamiento, es decir, que tienen ciertas “preferencias” en ese ámbito. El término viene asociado por primera vez con aquellos cristianos disidentes a la temprana iglesia en el tratado de Ireneo de Lyon “contra haereses” (finales del siglo II EC), especialmente contra los gnósticos. Probablemente deriva de la raíz indoeuropea *ser- con significado de “coger, tomar”. En hitita se encuentra la palabra “šaru” y en galés “herw” ambas con el significado de “botín”.

Plata

Del lat. vulgar “plattus” y éste del gr. πλάτυς “plátys” – “ancho”, de raíz indoeuropea *plat- “extender” y relacionado con el germ. *flata-, de donde deriva en ingl. “flat” – “llano”, y con el al. mod. “Fladen” – “especie de fogaza fina y llana salada” y con el lat. “planta” – “planta del pie”, de donde deriva el verbo “plantare” – “clavar/hincar con la planta del pie”.

La asociación con el metal provendría de llamar en romance “plata [de argento]” a las monedas de este material (cf. ingl. “plate” también significó antiguamente “moneda de plata”)  tanto que desplazó a la palabra anterior “argento”.

Crítica

Del lat. “criticus” y éste del gr. κριτικός “kritikós” – “capaz de discernir”, proveniente del verbo κρίνειν “krínein” – “separar, decidir, juzgar”, de raíz indoeuropea *krei- “cribar, discriminar, distinguir” y emparentado con el lat. “cerno” – “separar” (cf. “dis-cernir”), “cribrum” – “criba” y “crimen” – “juicio, acusación” (compárese con el gr. κρίμα “kríma” – “juicio”), con el  germ. *hridra, de donde viene en ang. saj. “hriddel”, en ingl. “riddle” – “criba”, con el irl. ant. “criathar” – “criba”.

Fenómeno

Del lat. “phaenomenon” y éste del gr. φαινόμενον “phainómenon” – “aquello que se muestra”, participio presente (medial) del verbo φαίνομαι – “aparecer”, que es la forma medial-pasiva del verbo φαίνω – “pháino” – “mostrar”.
Proviene de la raíz indoeuropea *bha-  “brillar” (sanscr. “bhati” – “brilla”,  irl. ant. “ban” – “blanco”, lat.  “focus” – “hogar, fuego” – véase “hogar”)

En la filosofía es un término importante cuyo significado y acepción fue cambiando a lo largo del tiempo. En sus orígenes era entendido más que nada como “aparición” (o “aquello que aparenta”), como algo sensible, subjetivo e irreal, a diferencia de lo que verdadera mente es – τὸ ὦν – “to ôn” – “lo que es”.
En la filosofía moderna viene entendido más como  aquello que ocurre en el mundo sensible, que es empírico y perteneciente a la experiencia, diferenciándose así de lo “a priori” y de las ciencias naturales que no forman parte de la experiencia como la matemática.