Experiencia

Del lat. “expĕrĭentĭa” – “experiencia” y ésta del verbo lat. “expĕrĭor” – “intentar, probar”, compuesto por el prefijo “ex-” – “afuera” (véase “exportar”) y “pĕrĭor” que está emparentado con la palabra lat. “peritus” – “perito, entrenado” o “expĕrīmentum” – “prueba, experimento”. De raíz PIE *per- con la acepción “intentar, probar, arriesgar” como en gr. πειράζω (“peirázo”) – “intentar, poner a prueba una persona, atacar”, en πεῖρα (“péira”) – “intento”, ἔμπειρος (“empéiros”) – “perito” y πειρατής (“peirátes”) – “forajido” de donde proviene la palabra lat. y cast. “pirata”. En prot. germ. se encuentra la palabra *færo – “peligro”, de donde proviene en ingl. “fear” – “miedo”, en al. mod. “Gefahr” – “peligro” y en nórdico antiguo “fár” – “enemistad, traición”. Con un sentido similar se encuentra también en lat. la palabra “pĕrīcŭlum” – “intento, prueba” pero también “peligro” y “riesgo”, de donde obviamente desciende la palabra cast. “peligro” y en it. “pericolo” o en ingl. “peril”.

La raíz PIE *per-, sin embargo, tiene también la acepción de “conducir/pasar a otro lado”, de donde se origina la palabra gr. περάω (“peráo”) – “perforar” y en grado-O la palabra πόρος (“póros”) – “vado” (véase el artículo “exportar”).

Otro significado del PIE *per- y una variante *per(ə)- es el de “vender”, de donde proviene la palabra lat. “pretium” – “precio” y en gr. πέρνημι (“pérnemi”) – “vender”.

Según Vaan y Pokorny, pero no compartido por Watkins y Beekes, “expĕrĭor” está emparentado con la palabra lat. părĭo – “parir, producir”, relacionado con la palabra rĕpĕrĭo – “descrubrir, encontrar” y lo adjudica a una raíz protoitálica *per(e)i-. Watkins lo declara como proveniente de una raíz PIE independiente *perə-.

Fuentes: Vaan pp. 445-447, Beekes II pp. 1162-1164, Pokorny III pp. 810-818, Watkins pp. 65-66, Kluge p. 337.

Juego

Del lat. “iocus” – “chiste, broma, juego de niños” (cf. it. “gioco”, fr. “jeu”, port. “jogo”, cat. “joc” con el mismo significado que en cast. pero también ingl. “joke” – “chiste, broma” y en cast. “jocoso” – “chistoso”), proveniente del protoitálico *jok-o (por ej. en um. “iuka – “palabras”) y finalmente del PIE *yek- “palabra, declaración”. Está relacionada además con el bret. “yezh” – “lengua”, ir. med. “icht” – “gente” y el protogermánico *jeh-a como en al. ant. “jehan” – “declarar” y en al. mod. “beichten” – “confesar”. Ésta última sería un calco lingüístico del lat. “confiteri” – “confesar” (compuesto por “com-” – “junto” y “fateri” – “admitir”).

 
Mientras que “iocus” dío lugar a la palabra “juego” y sus relacionadas en las demás lenguas romances, aquella más frecuentemente utilizada con el mismo significado en latín era en realidad “lūdus”. Sin embargo ésta fue reemplazada por “iocus” en algún momento y en consecuencia no dejó casi huella en el castellano (cf. “lúdico” – “emparentado a juegos” o el juego llamado “ludo” en latinoamérica también conocido como “parchís” en España).

Fuentes: Kluger p. 104, Watkins p. 102, Vaan p. 308.

Demonio

Del lat. “daemŏnĭum” y esta del gr. ant. δαιμόνιον (“daimónion”), variante de δαίμων (“daímôn”) que originariamente significaba “espíritu, deidad”. Se diferenciaba de la palabra θεός (“theós”) – “dios” en el sentido que ésta última se aplicaba a deidades en persona. Los δαίμονες (“daímones”, forma plural) no eran necesariamente malignos; de hecho según Hesíodo eran las almas de los muertos de la era dorada que servían como espíritus guardianes para los hombres mortales: “τοὶ μὲν δαίμονες ἁγνοὶ ἐπιχθόνιοι καλέονται ἐσθλοί, ἀλεξίκακοι, φύλακες θνητῶν ἀνθρώπων” – “aquellos son llamados puros espíritus sobre la tierra, y son buenos, protectores de todo mal y guardianes de los hombres mortales” (Hesíodo, Trabajos y días, l. 122-123). Interesante también la palabra griega εὐδαιμονία (“eudaimonía”) que significa “felicidad” o “buena fortuna” y se podría interpretar como “poseído por un buen espíritu” dado a que el prefijo εὐ tiene el significado de “bien, contento, próspero”. Recién con el cristianismo, la palabra δαίμων, como muchas otras de origen pagano, se empezó a utilizar con un significado negativo aplicándose al concepto de un epíritu maligno.

De raíz *dā- o *deh2- que significa “cortar, dividir”, está emparentada en gr. ant. con el verbo δαίομαι (“daíomai”) – “dividir, distribuir” y también con δῆμος (“démos”) – “país, tierra, pueblo”, tal vez en alusión a la división de la sociedad o de la tierra. Tal vez “daímôn” se interpretaría entonces como el “espíritu que divide los destinos y distribuye la fortuna de los mortales”.  En sansc. se encuentra la palabra “dáyate” que significa “dividir”. En las lenguas germanas se encuentran dos variantes: la primera *dī-ti da lugar a las palabras en ingl. “tide” – “marea” y en al. mod. “Zeit” – “tiempo, temporada, era”; la segunda *dī-mon da lugar a la palabra en ingl. “time” – “tiempo”.

Fuentes: Watkins p. 14, Beekes I p. 297-298, Pokorny I p. 175-176.

Magia

Del lat. tardío y medieval “magia” y ésta del gr. ant. μαγεία (mageía), que originariamente significaba “la teología de los Magos”. Los Magos, en su transliteración griega οἱ μάγοι (joi mágoi) eran  los miembros de la casta de sacerdotes del Zoroastrismo, antigua religión persa basada en las enseñanzas de Zoroaster o Zarathustra. El nombre original persa era “maguš” y aparentemente antes de estar asociado con la casta religiosa, era también el nombre de una tribu Meda, como lo describe Heródoto en sus historias: ἔστι δὲ Μήδων τοσάδε γένεα [...] Μάγοι – los pueblos de los Medas son [...] los Magos (Herod. Hist. 1.101.1). Ya en el siglo VI a.e.c. aparece la palabra “maguš” en la famosa inscripción en Behistún, situada en el occidente de Irán, asociada a la persona de Gaumata, quien supuestamente se levantó en rebelión contra Cambises II haciéndose pasar por su hermano menor Smerdis (1.36-43). Dado a que los Magos eran famosos en el mundo griego por sus conocimientos astrológicos, rápidamente empezaron a ser asociados con lo que hoy  llamamos magia, el arte de poder manipular la realidad de forma sobrenatural. Los (reyes) magos mencionados en el evangelio de San Mateo 2.1 (μάγοι ἀπὸ ἀνατολῶν – magos del oriente) eran probablemente sacerdotes zoroastras más teniendo en cuenta que según el apóstol interpretaron el nacimiento de Jesús leyendo los astros.

La palabra “maguš” proviene probablemente del PIE *magh-(1) significando “tener el poder, poder hacer”. Está emparentada con el gr. ant. μηχανή (mejané) – “máquina, dispositivo, artefacto”. También está relacionada con la raíz germana *mag-, de donde proviene el verbo “may” – “poder, ser posible” en inglés y “mögen” en al. mod. con el mismo significado. Las palabras derivadas en ingl. “might” – “poder” y en al. mod. “Macht” con el mismo significado también están asociadas. El nombre de los “maguš” o Magos podría interpretarse entonces como “los poderosos” o “los que tienen el poder”, aludiendo probablemente a su estatus sacerdotal.

Fuentes: Watkins p. 50, Pokorny II p. 695, Kluge p. 626-627, Frisk p. 156-157

Viejo

Del lat. vulg. “veclus”, derivado del lat. clásico “vetulus”, diminutivo de “vetus” – “viejo” (compárese con “veteranus” – “viejo”, de donde proviene la palabra “veterano”). De raíz indoeuropea *wet- – “año” con sufijo “-es” (*uet- en Pokorny) está emparentada con el sánscrito “vatsa” – “año” y el gr. ἔτος (arcaico ϝέτος – “uétos”) pronunciado “étos” con el mismo significado. En lit. ant. se encuentra “vetušas” – “viejo” y en lat. “veterinus” – “animal de carga” (probablemente de la nocion de un animal suficientemente adulto para hacer tareas de carga).  Se puede observar también la palabra latina “vitulus” – “ternero, becerro” (literalmente, “que tiene un año”) y en gr. ἔταλον “étalon” – “animal de un año” y en prot. germ. *wethruz que derivaría en ang. saj. “weðer”  y luego en inglés “wether” – “carnero castrado” y en al. mod. “Widder”.

Fuentes: Watkins p. 101, Pokorny III p. 1175

Anciano

Del lat. vulgar “antianus”, derivado de la preposición “ante” -”en frente de, antes” y la terminación “-anus” común en adjetivos. Deriva últimamente de la inflexión locativa *anti – “en frente de”de la  raíz indoeuropea *ant- (Pokorny *ant-s) – “frente”. Se encuentran varias palabras emparentadas en otras lenguas indoeuropeas como en la prep. gr. ἀντί (antí) – “hacia, opuesto a, ante, en vez de”, en ind. ant. el adv. “anti” – “opuesto a si, ante si, cerca” y en las lenguas germanas el prefijo nominal y verbal *anda- “en frente, opuesto a” hallado en got. “andniman” – “aceptar” (en al. moderno “annehmen”) o en ingl. “answer” – “respuesta” (“and-” y “swear” – “jurar”) y al. mod. “Antwort” – “respuesta” (compuesto por “ant-” y “Wort” – “palabra”).

Fuentes: Watkins p. 4, Pokorny I p. 48-50

Senectud

Del lat. senectus (gen. senectutis), derivado de “senex” – “hombre mayor”, de donde también proviene la palabra “senatus” – “consejo de ancianos” que luego llegaría a las lenguas romances como “senado”. Todas éstas provienen de la raíz indoeuropea *sen- (Pokorny *sen(o)). Se encuentra también en gr. ant. ἕνος – hénos – “viejo, de años atrás”, en ind. ant. “sána”, en avestán “hana”, en frc. “Sinigius”, gal. “Seneca”, entre otras.

Fuentes: Watkins p. 75, Pokorny II p. 907